Agua podrida

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Pero mientras el propio Paes anuncia que “entramos en una fase en que vamos a discutir menos de las obras y más de lo que va a ocurrir como consecuencia de los Juegos Olímpicos”, un reporte de la agencia AP estalló como una bomba.

La Bahía de Guanabara, hogar de la vela, el remo y el canotaje, era el punto focal de preocupación del COI, debido a su alta proporción de desechos tóxicos. Las autoridades no negaron que pueden incumplir con uno de sus principales compromisos: eliminar el 80 % de las fuentes de aguas negras que contaminan la Bahía de Guanabara, que baña la zona norte de Río de Janeiro, y en donde se disputarán las competiciones de vela. El propio gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, admitió de hecho que hasta ahora solo se concluyeron las obras para garantizar un 49 % de la descontaminación y que difícilmente se alcanzará el 80 %.

Pero el reporte de AP muestra una realidad muchísimo más grave: mientras el portal del comité organizador de las Olimpiadas todavía dice que uno de los principales legados de los juegos será “la rehabilitación y protección del medio ambiente, particularmente de las bahías y canales” donde habrá competencias, un análisis de la AP sobre la calidad de las aguas comprobó altos niveles de virus y bacterias de aguas residuales en las sedes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos.

La contaminación de las aguas es común en Brasil, donde la mayor parte de las aguas residuales no son tratadas y buena parte de los desechos son canalizados por cunetas al aire libre y vertidos en ríos y arroyos que desembocan en las sedes olímpicas.

Como consecuencia de ello, los atletas olímpicos que competirán en deportes acuáticos seguramente entrarán en contacto con virus capaces de causarles enfermedades y que en algunos análisis alcanzaban un nivel 1,7 millones de veces superior a lo que sería considerado aceptable en una playa del sur de California.

A pesar de las promesas que vienen haciendo las autoridades desde hace décadas de limpiar las aguas, los visitantes se topan con un fuerte hedor apenas llegan al aeropuerto de Río. Las famosas playas de Río están desiertas por el barro pútrido que acarrean las olas y en el lago olímpico Rodrigo de Freitas aparecen a menudo peces muertos.

“Estas son básicamente aguas residuales”, dijo John Griffith, biólogo marino del Southern California Coastal Water Project, un organismo independiente. Griffith examinó los protocolos, la metodología y los resultados de las pruebas hechas por la AP.

La AP encargó cuatro tandas de análisis en cada una de esas tres sedes olímpicas y también examinó el oleaje de la playa de Ipanema, popular entre los turistas pero donde no habrá competencias. Se tomaron 37 muestras en las que se buscaron tres tipos de adenovirus humanos, además de rotavirus, enterovirus y bacterias coliformes de materia fecal.

Las pruebas hechas por la AP, que continuarán en el próximo año, indicaron que ninguna de las sedes tiene agua donde se pueda nadar o navegar a salvo, según expertos internacionales: se encontraron reiteradas veces altos niveles de adenovirus humanos activos e infecciosos, que se reproducen en los aparatos intestinales o respiratorios de la gente. Son virus que causan malestares estomacales, respiratorios y de otros tipos, incluidas fuertes diarreas y vómitos. Los mismos síntomas que han sentido varios de los atletas que compiten por estos días en las competencias test que se realizaran durante todo este año para probar las instalaciones de Río.

Los virus pueden contraerse vía oral, por los ojos, un orificio o, incluso, a través de una pequeña cortada. Kristina Mena, una estadounidense especializada en le evaluación de los riesgos asociados con los virus de las aguas, analizó la información de la AP y calculó que los deportistas que participan en deportes acuáticos tendrán un 99% de posibilidades de sufrir infecciones si ingieren tres cucharadas pequeñas de agua. Indicó que el que alguien se sienta enfermo, o no, dependerá de su sistema inmunológico así como de otros factores.

Más de 10.000 atletas de 205 países participarán en los juegos y cientos de ellos navegarán aguas próximas a la Marina da Gloria de la Bahía de Guanabara, nadarán en las playas de Copacabana o remarán en las aguas saladas de lago Rodrigo de Freitas.  Se pensó que el lago, que ha sido limpiado en los últimos años, era seguro para los remeros, pero los estudios de AP comprobaron que las suyas son de las aguas más contaminadas, con entre 14 millones y 1.700 millones de adenovirus por litro. A título de comparación, los expertos que supervisan las aguas del sur de California se alarman cuando observan 1.000 adenovirus por litro.

Ocho eran las plantas de purificación que debían construirse, pero sólo una existe en la actualidad. Mientras Fernando Spilki, virólogo y coordinador del programa de calidad ambiental de la Universidad Feevale del sur de Brasil, concluyó que “el riesgo de infección es de un 99%”, Paes afirmó que se trata de una “oportunidad perdida”. Mario Moscatelli, biólogo que empujó durante años para que se limpiasen las aguas, aseguró que “las autoridades brasileñas prometieron la luna con tal de conseguir los juegos y, como de costumbre, no cumplieron sus promesas”.

“Es triste, pero no una sorpresa”, acepta resignado: de todas las exigencias del COI y las promesas del Estado, la que está más lejos de concretarse es la que representaba, más que predios polideportivos o pujanza turística, un verdadero legado para el pueblo brasileño.

El agua, cuenta Victoria Travascio, compitiendo en estos días en la semana test en Guanabara con el 49er FX, “es sucia pero tampoco es como la muestran”, dice en referencia a las fotos de la agencia, que mostraba una situación espeluznante.

“Siempre ponen en fotos cosas que nunca vi, capaz muestran una zona muy estancada”, explicó la reciente campeona panamericana junto a Sol Branz, y agregó que el estado del agua “depende de las corrientes” y que mientras que cuando navegaron en agosto pasado “era un desastre, en noviembre estaba mejor y este año navegamos diez días y estaba bien”.

El COI, de hecho, sostiene que el agua estará segura para la hora de los Juegos y avisa que, luego de que la OMS garantizó que el agua se encuentra conforme a estándares que no son nocivos a la salud, no hará más pruebas, a pesar de que hay presiones de que se realicen pruebas no sobre el porcentaje de bacterias sino de virus en el agua contaminada.

“Habrá personas que presionen para hacer toda clase de pruebas más, pero seguimos el experto consejo y recomendaciones oficiales sobre cómo supervisar el agua de forma eficaz”, indicó el doctor Richard Budgett, médico del COI. ¿Su recomendación para los deportistas que están en contacto con estas aguas? “Es importante lavarse las manos para reducir los riesgos de una infección de cualquier tipo”, manifestó. “Hay que seguir las reglas higiénicas básicas típicas de las competencias de vela, natación o remo. Solo que con más énfasis”.

 

LAS IMAGENES DE GUANABARA

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Una respuesta a “Agua podrida

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