Hechicero

Tennis - Croatia v Argentina - Davis Cup Final - Arena Zagreb, Croatia - 27/11/16 Argentina's Juan Martin del Potro reacts after winning against Croatia's Marin Cilic.    REUTERS/Marko Djurica

Foto: Reuters

Delpo, hacedor de pieles de gallina, ¿mirá si decidías “no jugar más”? No hubieras sido el hechicero en jefe a la hora de romper el maleficio centenario impuesto por el Destino o alguna deidad indolente a un país apasionado por el blanco deporte, pero que por cuestiones que tientan volverse sociológica explicación de la patria, siempre quedaba en las puertas.

Si decidías “no jugar más”, no hubieras escuchado esos “ahhh” que despierta tu derecha, hombres y mujeres azorados ante lo que son instantes de potencia, momentos siempre evanescentes en los que el ser humano deja de estar atrapado en un cuerpo que no colabora, siempre incómodo, atado a unas leyes implacables de la física que ponen coto a sus sueños de volar. Instantes de libertad.

Si elegías colgar la raqueta, harto ya de levantarte a las seis de la mañana para hacer fisioterapia, kinesiología y otros ejercicios automáticos para algún día volver a competir, volver a la arena donde el sentido se cuantifica (en el tenis todo se cuantifica), no te hubieras convertido en encarnación del espíritu olímpico, contra todos los obstáculos y pronósticos, sacando al uno, después al tres, llorando en cada encuentro feliz de volver a ser. Porque, seguro, algo de regocijo te generará regresar contra tantas palabras vertidas, pero la verdadera felicidad es la de volver a sentirse conforme con uno mismo. Util. Pleno de sentido.

Si el retiro te alcanzaba por una frustración imposible de poner en palabras, no hubieras abierto grietas en la lógica fría de un sistema deportivo de alto rendimiento donde siempre, particularmente en el tenis, ganan los mismos. Las historias se vuelven aburridas, monótonas, acumulativas: tal va por su torneo número dos mil, tal otro quiere quebrar el record de semanas como número uno. Los pronósticos del tenis suelen ser más efectivos que los del clima.

Hasta vos. Hasta este vos, que quiso tirar la raqueta por la ventana. Porque esta claro que, hace un lustro, hubieras sido parte de ese sistema implacable donde los ganadores dejan muy pocas migajas a los perdedores: tuviste que sufrir como pocos sufren y como casi nadie merece, lesiones y lesiones y lesiones, incertidumbre y dudas y una cabeza llena de fantasmas, para salirte del sistema (y para poder ganar con un dedo fisurado frente al seis del mundo). Y entonces sí, volverte hechicero, pirata que se cuela entre las grietas de la lógica para conseguir lo imposible.

Y con ese empuje mágico, avasallar un hechizo de casi cien años, como los de los cuentos de hadas. Porque está claro: este es un cuento de hadas moderno.

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