Una delgada línea

Para Diario El Día

big_ee2e87653734012ea6a3da2275eab72a

Comenzó como algo simpático, parte del llamado “folclore”, del color que Sudamérica podía brindarle a un Juego Olímpico: ambiente futbolero, cánticos que rompían la formalidad de ciertos deportes, un clima de fiesta general en las canchas, auspiciado por una marca de cerveza. Pero día a día, Río 2016 comienza a resbalarse en la fina cornisa entre el color y la violencia.

Los indicios estuvieron desde temprano: los chiflidos en la ceremonia inaugural a la delegación argentina dejaron en claro que, a pesar de los miles de criollos que caminan por las calles de Río, mezclando sol y playa con deportes, en los Juegos Olímpicos, un evento que promulga desde su concepción (a pesar de disputarse entre naciones) su neutralidad, su capacidad de juntar países en guerra a partir del deporte, el único visitante es Argentina.

Sin embargo, en aquel primer día olímpico, todo parecía un juego. Con el correr de los días, sin embargo, la tensión ha comenzado a incrementarse palpablemente: los cánticos se convirtieron en cargadas, los chiflidos en abucheos y hasta hubo un par de trifulcas, en encuentros de tenis y básquet donde ni siquiera participaba Brasil.

Así, es cuestión de que el fixture cruce a estos dos países para que todo pueda estallar por el aire. Hoy chocarán en el seven, pero lo harán en la lejana Deodoro, donde los kilómetros de distancia al Parque Olímpico han disuadido a los brasileños de acercarse a mirar y, por ende, Leonas y Leones hacen prácticamente de locales en la subsede.

Sin embargo, el sábado chocarán los dos equipos de básquet: en el primer encuentro de la Generación Dorada, con miles de argentinos en la tribuna desatando una verdadera fiesta, los cánticos contra Brasil fueron moneda corriente; ayer, el básquet de Brasil despachó a España gracias a la euforia del público. Será un choque de alta tensión, con mayoría de Brasil pero una importante cantidad de argentinos rivalizando en las tribunas. Y, ante la laxitud de controles que se vive dentro de los predios oficiales, los Juegos pueden terminar de caerse de esa cornisa que divide la euforia de las trompadas.

El alcohol, por supuesto, no ayuda: el combustible de la alegría playera, que se bebe como agua debido a las altas temperaturas que aquejan la “invernal” Río, es también el que promueve esos gritos que se salen de lo “folclórico” para ingresar en lo agresivo. Los mismos que molestaron, por ejemplo, a Rocío Campigli, quien no podía creer que los locales alentaran a un equipo europeo, donde están las grandes potencias del handball, ante un equipo sudamericano, incluso cuando el resultado ya estaba asegurado para las europeas.

Otros deportistas se manifestaron al respecto estos días: están quienes, acostumbrados a escenarios más fríos, se mostraron encantados por el color y lo utilizaron como motivación, como Juan Martín Del Potro; otros, como el equipo de básquet y el propio Secretario de Deportes, Carlos Javier Mac Allister, pidieron mesura, como si palparan lo mismo que cualquiera que se mueve por los estadios olímpicos: en cualquier momento, un cántico puede devenir en una trifulca. Y de ahí a la batahola hay sólo un paso. Encima, coherente con el espíritu olímpico, no hay divisiones que separen a las hinchadas…

Curiosamente, fuera de las canchas reina la armonía: los argentinos caminan por el Parque embanderados, y los brasileños lanzan sus cargadas, pero todo el mundo es cómplice del chiste. Quienes llegaron a Río de vacaciones se juntan en grupitos, cantan contra Brasil mientras intentan, paradójicamente, la conquista de alguna “garota”, y se divierten con sus hermanos del cono sur en el clima festivo que Río pretende imponer como el rostro de estos Juegos sudamericanos.

Y, en rigor, hasta aquí, dentro de los estadios, sólo hubo incidentes menores, discusiones transformadas en un intercambio de manos digno de una comedia televisiva. La tensión, sin embargo, subsiste como tono agudísimo apenas perceptible por encima de la música de samba. Una irritación subterfugia, agazapada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s