La confirmación

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Argentina casi no lleva lo mejor a Toronto. El torneo panamericano no da pase ni puntos en el ranking para Río, y la selección de vóley de Julio Velasco tenía chances de pasar al Final Six de la World League si campeonaba en el Final Four el Grupo 2.

Finalmente, perdió con Francia en semis y voló para Canadá, donde, cuerpo y mente cansados, la selección se llevó anoche el oro en una velada para la historia: ante su clásico rival, Brasil, que lo había apabullado en la etapa de grupos, y que, aún con un equipo B (participó del Final Six, sin éxito, hasta el comienzo del torneo en Toronto), era el bicampeón defensor y oro olímpico, Argentina volvió de 1-2 para un 3-2 épico.

Con todos esos condimentos, el festejo no fue el de un oro protocolar, para el medallero, sin demasiada relevancia pensando en los Juegos Olímpicos: fue una celebración desatada, desbordada, interminable, en un escenario de los más ruidosos de los Panamericanos, con sus gradas de metal, un DJ insoportable, música altísima y, en esta final, duelo de hinchadas y shows entre los sets, todo opacado por el festejo argentino.

Si hasta Velasco, acostumbrado a la victoria, festejó alejado de su protocolo serio y pensativo: esta victoria, también para él, tenía un sabor diferente a sus logros olímpicos y mundiales. Era una celebración con su patria, tras años de éxito en el exilio.

“Era un partido perdido y lo dimos vuelta”, dijo Javier Filardi, antes de volar a casa para conocer a su hija recién nacida, y agregó que “lo único en que pensamos en el cuarto y el quinto es que era una situación que teníamos que revertir”. La consistencia argentina, aún abajo, escondió la fatiga y lució un rostro diferente al del 0-3 días antes: un rostro maduro, ganador, que cerró el encuentro con un autoritaio 15-8.

Un rostro que para muchos, es el inicio de ese salto de calidad que se espera de este grupo de talentos. Los apellidos, herencia de los grandes campeones del vóley argentino, la llegada de Velasco, el nivel en los últimos dos torneos, eran algunos de los indicios. Un oro panamericano, un logro que se negó durante 20 años, la confirmación.

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