“Duela lo que duela hay que salir a jugar”

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Versión corta en Diario EL DIA

El sábado por la noche todo estaba perdido: La Garra había perdido ante Cuba por 27-25, el encuentro para el que se había preparado durante dos años, buscando la única plaza olímpica del torneo y sabiendo que Brasil, campeonas del mundo, estaban adentro por ser anfitriones.

Parecía el final del sueño. El equipo caminó al vestuario devastado, sin poder pronunciar palabra. Pero, cosas del deporte, Cuba salió relajada a jugar su último encuentro de grupos ante Uruguay, con la sensación de que la tarea estaba cumplida, y la Celeste, que no le había ganado nunca en su historia a las cubanas, metió el batacazo y las sacó del Panamericano, dejándole a Argentina la chance de quedar primeras, evitar a Brasil y volver a soñar con Río 2016.

“Fue tremendo, estábamos como queriendo desentendernos de ese partido, estábamos todas en la nuestra, y de golpe nos avisaron que faltaban dos minutos y Cuba perdía por seis. Ahí nos pusimos a llorar, fue una inundación de emociones, de alegría”, recordó Rocío Campigli, la pivote argentina que juega en Estudiantes, luego de que La Garra si cumpliera y aplastara a Chile para quedar primero en el grupo y evitar a Brasil (y una potencial eliminación) en semis.

Porque, tras el batacazo de Uruguay, hubo que salir a la cancha con demasiadas emociones en el cuerpo y con la obligación de aprovechar la chance: “Trabajamos mucho para intentar canalizar esa energía: gritamos, lloramos, pero dijimos ‘ahora hay que empezar nuestro partido’, porque era una segunda oportunidad, pero si la perdíamos no nos la íbamos a perdonar nunca más”, dijo quien lleva la “7” en la albiceleste.

Campigli, como todo el mundo del deporte, sintió que esta segunda oportunidad Sentí “nos lo merecíamos, por todo lo que trabajamos, por el esfuerzo que hicimos también contra Cuba, fue un esfuerzo durísimo”, contó. Esa segunda oportunidad tendrá esta noche su punto cúlmine, cuando desde las 21.30 La Garra enfrente a México en semifinales buscando  la final, la medalla asegurada… y ese otro objetivo, el principal, que Campigli no quiere nombrar “por las dudas”.

Para Campigli ha sido una temporada particularmente emocionante, una montaña rusa: no solamente le tocó vivir los altibajos emocionales para el infarto de este torneo, con tanto en juego, sino que le tocó hacerlo en su primera temporada jugando con la selección mayor.

“Hace tres años entreno con la selección, pero este fue el primer año que empecé a jugar los torneos. Por suerte hice muy buen torneo en Cuba (en el Panamericano de La Habana, donde fueron histórico bronce) y eso me motivó y me dio mucha fuerza para llegar acá”, reflexionó la pivote.

Particularmente reflexiva para sus 20 años, Campigli no recordó aquellos dos años concentrando pero sin meterse en las listas definitivas como días frustrados: “Todo este proceso con la selección lo viví desde el lugar que me correspondía, soy chica y lo tomé para crecer, mejorar y ocupar un lugar importante en el futuro. En los Odesur estuve más cerca que en otras ocasiones de quedar en la lista, pero lo acepté desde el lugar en el que estaba, y había jugadores más importantes que yo. Pero todo vuelve, y acá estoy y estoy feliz”, contó.

LA GUERRERA

Su momento llegó, curiosamente, porque Magui Decilio, histórica pivote de la selección y compañera de Rocío en el Pincha, quedó embarazada. “Estuve preparada para ocupar su lugar: eso me pone super contenta”, dijo con una sonrisa exhausta.

Y vaya si estuvo preparada que la pivote campeona del mundo, Dara, estaba en las gradas en aquella guerra con Cuba (Rocío salió con la camiseta y el alma rotas) y tuiteó: “¡Muy buena la pivote argentina número 7!”. Rocío no se enteró hasta el otro día, cuando le reenviaron el mensaje: “Me hizo sentir muy bien”, se emocionó, algo incrédula, y opinó además que “está bueno que jugadoras tan importantes como Dara reconozcan el laburo humilde que tenemos acá en Argentina”.

Campigli, de hecho, se ha convertido en uno de los pilares del equipo, al punto de que ha jugado casi todos los minutos del torneo: “Después del partido contra Uruguay me sentí muy bien, pero me pesó el partido contra Cuba, lo estoy sintiendo en este momento”, explicó tras el encuentro con Chile, aunque agregó que “hay cansancio acumulado y algunas molestias, pero bueno, no me importa nada: ahora aunque duela lo que duela hay que salir a jugar y bancársela”.

Ahora toca México , equipo al que vencieron, recientemente, en el Panamericano de La Habana: Argentina tendrá que saber manejar el rival y la ansiedad. “Hay que salir como salimos contra cualquiera: no hay que confiarse, porque la confianza extrema juega en contra, te relajás y tenés baches…”, advirtió la joven pivote platense. Este plantel, de todos modos, entiende el momento y tiene varias batallas en el lomo: primero fue Cuba, luego Chile y ahora será México el encuentro más importante de la historia de la selección femenina.

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