La chica diez

Para Diario EL DIA

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La lluvia volvía a caer por enésima vez sobre la isla Toronto, donde tiene base el Royal Canadian Yacht Club, escenario de la competencia de vela de los Juegos Panamericanos. Pero a pesar del clima gris, la de ayer era una jornada de alegría para la platense María Paula Salerno. Porque tras quedar primera y segunda en las regatas de clase Lightning junto a sus compañeros, el medallista olímpico Javier Conte y Nicolás Fracchia, “la diferencia que sacamos en puntos con respecto a nuestros rivales ya es mayor que la que pueden descontarnos ellos”, adelantaba Salerno, quien con solo presentarse mañana en la medal race será oro en los Panamericanos.

A pesar de que consiguieron la considerable ventaja (sumaban 21 puntos, contra 30 de los estadounidenses y con una diferencia de 8 puntos en juego en la medal) nada fue fácil para el trío, porque las condiciones en Toronto fueron bastante complicadas para navegar.

“El viento estaba muy oscilante, eso hace las cosas muy complicadas para marcar al oponente, es difícil sabiendo que hay cambios de viento y por lo tanto oportunidades para que pasen adelante. La lluvia también muy inhóspita, pero es lo que toca”, analizó Salerno recién terminada la última regata del día y con una temperatura que hacía olvidar que era verano en el país del norte.

Y para sobreponerse a las condiciones, Salerno contó con un aliado inestimable como Conte, medallista de plata en Sydney 2000: “Es muy superior al resto de los barcos y a lo que yo podría hacer como estrategia, sabe ganar el lugar exacto para sumar puntos, es muy preciso en esas cosas”, reveló la platense, quien además contó entre risas sobre el veterano que “grita mucho, es nervioso, pensaba que iba a estar más tranquilo…. Pero es la tensión del momento, yo también me pongo nerviosa”, aclaró, por si Conte andaba alrededor, escuchando.

DOBLE VIDA.

Conte también colaboró con Salerno para acomodar su experiencia en Lightning, ya que ella acostumbra a correr en Laser, en solitario. “Además de la experiencia de navegar con Javier, me pone muy contenta la buena experiencia de navegar en un barco de tres personas. Yo siempre navego sola, y así las presiones se dividen”, dijo Salerno, quien durante el año pasado también probó suerte en otra clase.

“Me subí con mi hermana (Mariela) a un Snipe sólo para el Mundial. Aprendimos a navegar rápido, en tres meses, con mucha ayuda de gente con experiencia, que nos fue ayudando. Incluso nos llegaron a entrenar por Skype desde Uruguay”, recordó. No les fue nada mal a las hermanas Salerno: se consagraron campeonas del mundo.

Daría la sensación de que todo lo hace bien, y así lo confirma ella misma, que cuenta que “de chica siempre fui muy exigente conmigo misma, me gustaba hacer todo para diez”.

“En mi casa me cargan”, dice quien, además de consagrarse en el mundo del alto rendimiento deportivo, practica el alto rendimiento académico: Salerno es becaria del Conicet, y entre medalla y medalla termina su doctorado. De paso, da clases de Literatura Francesa en la Universidad Nacional de La Plata.

“Es una doble vida. Son dos cosas muy exigentes, pero no me tomo ninguna de las dos con presiones. Me va bien en las dos, y si me va un poquito peor en una me va un poquito mejor en otra”, cuenta.

Dos vidas: la futura doctora Salerno recibió la noticia de la medalla con felicidad; pero su rostro también se iluminó cuando contó que el viaje le había venido bárbaro para su doctorado porque “fui a Montreal y me compré un montón de libros”.

Así, no hay tiempo para casi nada más en su agenda. Si hasta tuvo que llevarse el trabajo académico a Toronto: “Estoy corrigiendo trabajos de reválidas de los alumnos, que me mandan para saber si pueden rendir la materia. Y también estoy trabajando con Aurora Venturini (la poeta platense): yo soy su secretaria, le paso los textos a la computadora, así que todas las semanas mi hermana me manda los textos que Aurora le dictó para que corrija y los mande a editoriales”, confesó la chica “diez”, que ahora sumará una medalla panamericana a su exitosa carrera.

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