Plata agridulce

Algún día iba a ocurrir: algún día íbamos a tener que escribir sobre una derrota de Paula Pareto, porque algún día perdería. En su séptima final del año, sufrió su tercera derrota de la temporada, la primera en nivel continental y sumó su séptima presea, tras una durísima pelea ante su gran amiga y clásica rival, la cubana Dayaris Mestre.

La Peque sufrió la derrota desde lo emocional. Se abrazó un largo rato tras el combate con su entrenadora, Laura Martinel, y se mostró muy dolida por la derrota, aunque, como admitió ella, con “sensaciones encontradas”: “Lo importante son las medallas pero en este caso hubiera estado bueno una de oro, para la delegación”, dijo, consciente de que su presea dorada era una de las que contaba el equipo, a pesar de que el nivel del torneo era altísimo.

“Rescato que es la séptima final del año, eso es difícil y no sé cómo llegué a mantenerlo durante un año. Por ese lado contenta, pero por otro lado con bronca, porque fue una final pareja”, reconoció Pareto tras el combate.

Fue, en efecto, una lucha durísima que se definió con punto de oro. Las dos rivales se conocen mucho (es el séptimo enfrentamiento en cinco años) y no conseguían sacarse diferencias. La enorme Peque consiguió una sanción para su rival que le daba el oro, pero en el minuto final la cubana consiguió una sanción para Pareto que llevó al desempate.

“Lo importante son las medallas pero en este caso hubiera estado bueno una de oro, para la delegación”

“Te da bronca, pero son cosas que pasan, como pasó con el bronce en Londres”, recordó la Doctora Pareto, todavía masticando bronca. Llegó el punto de oro y allí, Mestre lució más entera y decidida: “La diferencia fue el lance que encontró”, definió la judoka, quien aceptó que ante una rival como la cubana, que suele atacar mucho, quizás le faltó tomar más la iniciativa.

Concretado el lance que la colocaba en el segundo lugar del podio, sin poder defender el oro panamericano de Guadalajara, la Peque se quedó recostada en el suelo, mirando al cielo, aunque inmediatamente reconoció a su rival y amiga la victoria, a quien alzó en contra de los protocolos del judo.

La Peque reconoce el triunfo de Mestre, su amiga

La Peque reconoce el triunfo de Mestre, su amiga

“Es una muy buena amiga, uno busca ganar pero cuando gana alguien que sabés que hace el mismo esfuerzo que vos, y muchas veces la he visto perder en torneos que decís se le escapó por muy poquito… Es alguien que trabaja duro y tal vez no se le estaban dando las cosas y ahora se le dieron… una lástima que conmigo”, se rió Pareto, quien venció en tres ocasiones “que marcaron mi carrera” (Guadalajara 2011, el Mundial de 2014 y el Masters de Rabat de este año) a su clásica rival. Ahora fue el turno de la revancha para Mestre.

Pero de todos modos, lejos de empañarlo, la plata enaltece el enorme año de la Peque, la mejor temporada de su vida. ¿Quién imaginaba este presente cuando, en 2012, decidió tomarse un año para terminar la carrera de médica y cambió de entrenador? Y sin embargo, tras la plata del Mundial 2014 (perdió en la final contra Sarah Menezes, campeona olímpica en 2012), Pareto solo consiguió finales en todos los torneos de los que participó.

Y, con el camino a Río oficialmente comenzando para Pareto, va por más. Así afirmó, entre lágrimas tras la derrota, su entrenadora, Laura Martinel: “Paula está creciendo, se está estabilizando en un alto nivel. Todavia nos faltan algunas cosas para corregir, todavía tiene para crecer un poco mas y algunos objetivos que queremos ganar”.

finales

 

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