2014 desafía los límites

2013 fue un año aburrido para el atletismo. La cita principal, el Mundial de Moscú, se fue sin records mundiales. Y el año apenas dejó dos plusmarcas de las resonantes (Kipsang en la maratón de Berlín -2:03:23- y Jenn Suhr en garrocha indoor -5.02m, a 4 centímetros del record absoluto-).

La excusa del año posolímpico, en el cual los atletas bajan las exigencias, es válida hasta ahí nomás: en las últimas temporadas posteriores a Juegos Olímpicos se batieron un total de 21 marcas mundiales, 8 en 2001, 9 en 2005 y 4 en 2009. Los records son lo que empuja al deporte, eje de su posibilidad de ser un producto atractivo y vendible. Muchos aficionados no siguen el circuito a lo largo del año, pero cuando en una gran cita se busca batir el record del mundo, como ocurrió con Bondarenko en el salto en alto en Moscú, todos los ojos enfocan hacia el televisor: es la narrativa de empujar los límites y la mensurabilidad de estos en un deporte como el atletismo, lo que vuelve la narrativa de batir una plusmarca tan irresistible.

Pero sí 2013 fue un año perezoso, la actual temporada comenzó con todo. En apenas dos meses sumamos cinco records mundiales, que comenzaron con el triplete de Genzebe Dibaba (mejor marca de la historia en 1500, 3000 y 2 millas), continuaron con la reciente conquista del vuelo humano que protagonizó el francés Renaud Lavilleine al derrocar la imposible marca de Sergei Bubka en el salto con garrocha, y culminaron con con la plusmarca de Florence Kiplagat en la media maratón (que, en el camino, batió además la marca de 20K).

Además, temprano en el año, el ruso Ivan Ukhov rozó otra de las marcas intocables al quedar a apenas un centímetro de la marca mundial indoor del saltador en alto Javier Sotomayor (2,43m; la absoluta la dejó en 2,45m en el año 1993). Se unió a Bohdan Bondarenko en el intento por desbancar una de las marcas más añejas en el atletismo: el ucraniano había probado suerte saltando 2,47 en el Mundial de Moscú de 2013, y sus perseguidores en aquella ocasión no estuvieron demasiado lejos de la marca. También las mujeres intentan destronar la plusmarca del salto en alto, vigente desde el 87: los 2,09 que impuso la búlgara Kostadinova podrían caer en las próximas temporadas en manos de la campeona olímpica Anna Chicerova (PB 2,07) o la croata Blanka Vlasic (PB 2,08). El duelo entre ambas no se dio en Londres ni Moscú por las recurrentes lesiones de la atleta proveniente de Croacia que, a inicios de este año, superó los 2 metros, marca bisagra en mujeres, volviéndose a instalar como candidata a grandes cosas.

Todo, en la previa, por ejemplo, de maratones favorables a las plusmarcas, que se correrán en los próximos meses: Tokyo, Boston y Londres (allí será liebre el enorme Haille Gebreselassie, y marcará ritmo de plusmarca mundial). Y también, camino al Mundial indoor que podrá ser escenario de marcas mundiales absolutas, luego de que la IAAF, en el 2000, anunciara la disolución de la diferenciación entre record indoor y al aire libre.

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