¿Cuál es la situación de la natación argentina?

Argentina es un país con gran tradición en las piletas, pero nunca ha sido siquiera una potencia continental de la natación. Brilló en los años sepia a nivel panamericano, de la mano de brillantes nadadores como Nicolao (único record mundial argentino, en 100m mariposa), Jeannette Campbell o Alberto Zorrilla, pero hace ya décadas que, sin un rumbo coherente y con clubes y una organización a pulmón, depende de esporádicas apariciones, de talentos brillantes, para darle alguna alegría.

El fin de semana se disputó el Campeonato Nacional de Natación en el Cenard, y nada mejor que un torneo nacional clasificatorio a un mundial para establecer el estado de la cuestión. En apenas dos meses se celebrará en Barcelona el mundial de natación, la cita más esperada por los acuanautas luego de los Juegos Olímpicos: el torneo nacional que acaba de concluir, junto con el celebrado en diciembre del año pasado, fueron las dos grandes pruebas clasificatorias para los nadadores argentinos, y, sin embargo, durante los selectivos apenas se lograron tres marcas B (las mínimas para participar en Barcelona): las tres las consiguió Julia Sebastián en 50, 100 y 200 pecho.

julia

Julia Sebastián

Para terminar de comprender la significancia profunda de esta comparación, hay que adentrarse en el engorroso sistema clasificatorio establecido por la FINA. Por equipo nacional, la FINA permite un máximo de dos nadadores para cada prueba con la única condición de que éstos hayan conseguido la marca A: si más de dos nadadores consiguen el tiempo, la FINA deja a criterio de las confederaciones la elección, que generalmente se hace acorde a los tiempos. Esto provoca que torneos selectivos como los norteamericanos sean particularmente atrapantes y crueles, con varios nadadores por encima de los tiempos necesarios y sin margen para el error.

Esto no es problema en Argentina donde, reflejo de un estancamiento, la mayoría de los records nacionales ni siquiera constituyen marcas B para entrar a Barcelona, y la mayoría de los tiempos de elite fueron establecidos o con mallas hoy prohibidas (los tiempos de 2009) o por el puñado de nadadores excepcionales que surgieron de las piletas argentinas (Meolans, Bardach, Cecilia Biagioli –que acaba de ser madre y se pierde el Mundial- y los tres clasificados al mundial acaparan 15 de 34 plusmarcas argentinas). No se trata, pues, de una cuestión generacional o de un problema dirigencial, sino de políticas de desinversión sostenidas a lo largo del tiempo.

FINANCIACION, PRESIONES POLITICAS Y LAS MARCAS CADDA

La FINA establece que, de inscribir un nadador en cada prueba (y no dos), el único requisito es entonces conseguir la llamada “marca B”. Sin embargo, la actual dirigencia de la CADDA, presionada desde la Secretaría de Deportes por la falta de resultados que se contraponen a la inversión realizada desde el Enard (la tercera más importante detrás del hockey y el yatching, con casi 11 millones de pesos que se reparten entre becas y viajes), ha tomado sobre esta situación crítica algunas determinaciones. En primer lugar, creó a instancias del Enard una comisión de nadadores buscando comprender sus necesidades y los motivos detrás de este rendimiento por debajo de las expectativas y las inversiones: la Comisión de Deportes Acuáticos estará encabezada por la medallista olímpica Georgina Bardach.

En segundo lugar, ha establecido marcas clasificatorias por encima de la marca B para ser parte de la delegación que viajará a España, elaboradas a partir del tiempo que se alzó con el 24vo puesto en el Mundial de Shanghai de 2011. La CADDA tiene la potestad de hacerlo y la finalidad es empujar a las generaciones más jóvenes a competir no tanto contra los nadadores de más experiencia sino contra tiempos mejores que los que éstos son capaces de realizar: intenta así promover desde lo motivacional y desde los objetivos planteados una mejora de los tiempos producidos por los nadadores argentinos en el agua, que se encuentra bastante detrás no solo de las marcas del Brasil sino, también, de otros varios países latinoamericanos.

La CADDA replicó con esta maniobra el cambio de criterios realizado de cara a Londres 2012, donde la diferencia entre las marcas B y las marcas CADDA significó la exclusión del equipo, por 23 centésimas, de Julia Sebastián, con apenas 18 años entonces y una proyección a futuro notable: meses tras la exclusión, bajó el record argentino en pileta corta en los 100 pecho. La baja de Sebastián implicó una oportunidad de oro perdida para ganar roce internacional para la joven, y si bien este tipo de recortes se hace, además de como medida motivacional, por una cuestión de fondos, lo cierto es que a los Juegos Olímpicos sí acudieron varios nadadores sin marca A y sin demasiada proyección en su carrera. La falta de flexibilidad de la regla implicó truncar una chance a futuro cuya planificación es, en definitiva, el rol principal de la CADDA.

El caso Sebastián volvió a replicarse hace horas, cuando CADDA decidió no llevar a Esteban Paz a los Juegos Universitarios. “Rankeado número 1 para ir al mundial universitario, no me llevan… Bienvenidos a Argentina”, tuiteó con evidente bronca el nadador de San Lorenzo. Otros nadadores se solidarizaron con Paz: Julieta Gutiérrez respondió con un irónico “seguro que los dirigentes van…” y Guido Buscaglia escribió “es más importante un Evita que un Nacional de Federados”, en clara alusión a como la politización del deporte está torciendo distorsionando los criterios de financiación.

Julia Sebastián volvió a tener pesadillas cuando, luego de conseguir la marca B en el Nacional de diciembre, la Confederación estableció las marcas CADDA que otra vez la excluían de la gran cita del año. Sebastián no tuvo inconvenientes en revalidar su pasaporte a Barcelona este año, cuando en el tradicional Torneo María Lenk brasileño consiguió tiempos por encima de los exigidos por la Confederación que repitió en el reciente torneo nacional. Sin nadadoras capaces de tocar sus marcas, su presencia en el mundial está asegurada.

LOS OTROS SELECCIONADOS

“El campeonato argentino fue pobre”, decretó Alberto Santiago, entrenador de GEBA, en una reciente entrevista a Swim Crunch, donde explicó que existen pocos nadadores argentinos capaces de realizar marcas trascendentes y que, al no tener competencia en las piscinas locales, buscan prepararse fuerte para competir en Brasil y no para los torneos nacionales. La decisión de llevar a las promesas a competir afuera es saludable, opinó, pero para Santiago el plan no puede terminar allí, pues muchos jóvenes no quieren viajar y no pueden progresar en las piletas locales. Santiago celebró la elevación de las marcas clasificatorias al Mundial, “para no ir a pasear”, aunque recordó que en el pasado, tras tomar esta medida y no obtener los resultados esperados, se llevó a ocho nadadores a pesar de no haber conseguido marcas: esta vez, al parecer, serán solamente cuatro: junto a Julia Sebastián estará Martín Naidich, que acaba de establecer plusmarcas sudamericanas en 800 y 1500 metros en las piscinas del Lenk. Las marcas de Naidich constituyen las únicas marcas clase A del país y él, la gran promesa de la natación argentina. “Es un potencial finalista olímpico y mundial”, dijo sobre Naidich Osvaldo Arsenio, director nacional de Deporte.

Las especialidades de Naidich no se nadaron en el Nacional por lo cual, como modo de cumplir con la organización, el nadador corrió los 100 libres y fue finalista. Naidich compite en el exterior, como varios otros nadadores de elite argentinos como Juan Martín Pereyra (tiene marca B en las mismas distancias que Naidich tiene tiempos A, por lo cual queda automáticamente relegado del equipo nacional; caso similar al de Martín Carrizo, santafesino de 18 años, aunque éste irá a Barcelona a participar en aguas abiertas), Facundo Miguelena, Florencia Perotti o Federico Grabich. Sucede que la competencia interna argentina es de carácter amateur, sumamente pulmonar, y representa un escollo demasiado bajo para los nadadores de nivel internacional.

Martín Naidich en Brasil

Martín Naidich en Brasil

La competencia local, pobre y esporádica, obliga al éxodo de la elite, que elige participar en los equipos de Brasil o EE UU. Los programas de financiación estatal han apuntado, principalmente, a bancar estos  viajes de los nadadores de elite antes que a fortalecer la competencia interna, base de todo deporte saludable, confundiendo así lo urgente con lo importante. Grabich, por caso, se encuentra en España, entrenando en el célebre Club Natació Sabadell, cuna de campeones olímpicos desde hace décadas, como parte del programa “Promesas Río 2016”. Grabich es otro de los clasificados al Mundial, y cierra, pos Nacional, la lista de los seguros en el equipo nacional, junto, por supuesto, a quienes competirán en otras disciplinas: Julia Arino, Florencia Mazzei (presentes en el nacional), Guillermo Bertola y Martin Carrizo en aguas abiertas y las mellizas Sánchez en el nado sincronizado.

A partir de allí, conjeturas: según las reglas de la FINA, con tres clasificados la CADDA solo puede seleccionar un nadador sin marca. Todo apunta a Virginia Bardach, la joven cordobesa de 21 años que acaparó nueve oros en el torneo argentino. Sin haber conseguido marca B, Bardach puede participar competitivamente de un gran número de pruebas, sobre todo las de distancia larga, habitualmente más abiertas que las de carrera corta.  Su selección relegaría a Florencia Perotti, plusmarquista nacional de los 100 espalda y ganadora de la especialidad en el Nacional, a centésimas de la marca B; a Esteban Paz, recordman argentino del 400 medley y cercano a la marca B en el Nacional; y también a Facundo Miguelena (22), dueño absoluto de las tres distancias de pecho en el torneo nacional y reciente recordman argentino en los 200 (batiendo una marca vigente hace 22 años), en ambas ocasiones arañando la marca B. Miguelena fue, además, la mejor marca técnica del torneo.

Virginia Bardach

Virginia Bardach

Estos jóvenes, junto al espaldista Valentín Vargas, al mariposista de 16 años Santiago Grassi, que acaparó sus especialidades, a la pechista de 16 años Ana Belén Presumido, podio en los 50 y cuarta en los 100 y los 200, y a la velocista Belén Díaz , entre otros, son los nombres que dejó el nacional de cara al futuro (algunos participarán del Nacional Juvenil desde el 6 de junio, buscando clasificar al Mundial Juvenil de Dubai, en agosto próximo). Las becas del Enard garantizarán cierta proyección a partir de posibilidades que sus antecesores apenas podían afrontar, abandonados a su suerte en un deporte que, sin chances reales de logros en los grandes escenarios, no atrae anunciantes que financien los viajes y competencias necesarias.

Los pobres resultados de los dos torneos nacionales, sin embargo, obligan a preguntarse si alcanza solo con una mayor inversión para mejorar una estructura de base deficiente y empobrecida durante décadas como la natación nacional. En primera instancia, la lógica respuesta es un rotundo no. La inversión favorecerá el desarrollo de estas camadas que empiezan a surgir, y ayudará, pero no potenciará exponencialmente el rendimiento de los nadadores formados bajo el anterior régimen. “Lo del Enard es necesario, pero los procesos de desarrollo de un deportista llevan su tiempo y hay que respetarlos. El dinero optimiza el proceso, pero no tiene que acelerarlo”, explicó Horacio Garimaldi, director de deporte social de la Agencia Córdoba Deportes y entrenador de natación, a Swim Crunch.

Las demás disciplinas olímpicas han presentado el mismo inconveniente, sin grandes logros de los “hijos del Enard” (la cosecha de medallas fue menor a Beijing, pero los diplomas obtenidos sugieren esperanza para el futuro): el nerviosismo en torno a la natación se debe a la gran inversión realizada y a que se trata de una disciplina estratégica, que reparte un considerable botín en los Juegos Olímpicos.

Pero la persecución de las medallas, justamente, conspira contra el desarrollo pleno del deporte: además de becas y programas de captación de talento, se necesita elevar la base, levantar el nivel de la competencia local, bancar a todos los nadadores y no sólo a los excepcionales. Y para ello, la inversión debe ser estructural: faltan piletas, deben capacitarse a los entrenadores, debe organizarse una competencia local fuerte. Una idea a largo plazo que las presiones políticas no permiten afrontar.

COMPARACION DE MARCAS ARGENTINAS

(click para ir)

marcas pileta

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