Contra el destino no se puede

Por Pedro Garay

Es cierto que Roger Federer ahija a Juan Martín Del Potro, pero esta vez fue diferente. La Torre de Tandil volvió a mostrar después de mucho tiempo un juego furioso y seguro, un hambre voraz de victoria que reflejan mucho más que palabras y actitudes vendehumo, esas que mucha gente le recrimina no tener. La derrota mostró un Del Potro humano como pocas veces, realmente dolido: el tandilense realmente quería llevarse una medalla de Londres.

Este Delpo famélico que acorraló al número uno de la historia, en el patio de su casa, hasta empujar los límites físicos y anímicos de ambos, recordó al del 2009, y la derrota rememoró aquella del Roland Garros de ese año ante el Rey Roger que propulsó los batacazos posteriores de Delpo ante el mismo Federer: doble victoria (las únicas dos en 15 partidos) y la conquista del US Open. Pero para ver los efectos del despertar de Juan Martín habrá que esperar: porque adelante estaba el destino.

Es el destino que Roger Federer haya recuperado el número uno en Wimbledon, justo antes de que se dispute el torneo olímpico en la capital del tenis: Roger llegó a Londres para conseguir el único título que le falta en el reino donde es amo y señor. Contra los designios divinos no hay quien pueda: la titánica lucha entre ambos, la más larga en la historia de los Juegos Olímpicos, se decidió, lo dijo el mismo Federer, por un poco de suerte. La Diosa Fortuna eligió favorecer a ese semidios del tenis que es Roger.

Deshecho por la batalla y derrumbado anímicamente, al borde del quiebre, Delpo mostró su grandeza al competir junto con Gisela Dulko en el dobles mixto: contra la pareja dispareja número uno, Mike Bryant y Lisa Raymond, nada pudieron hacer los argentinos, y Delpo sumó otra frustración.

¿Cómo influirá esta cadena de derrotas en Delpo? Seguramente mucho más que en Djokovic, su rival mañana, joven, dueño de muchos títulos y sin demasiado por probar. Su derrota ante Murray habrá sido para él solo una caída, además de haber sido notablemente más corta. Si Delpo, absolutamente devastado ayer, consigue una medalla será un verdadero titán. Si no, de todos modos hoy, tempranito por la mañana, se ganó el respeto de un país que ha ninguneado a un campeón de US Open por su falta de gestos patrioteros. Se lo merecía hace rato, pero los ídolos, se sabe, se construyen en batallas y también y sobre todo, en grandes derrotas.

NOTAS RECOMENDADAS:

http://canchallena.lanacion.com.ar/1496004-una-derrota-dificil-de-compensar-para-del-potro

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