TRAIGAN CUELLOS QUE MEDALLAS SOBRAN

Por Marco Vera Einfalt

Desde pequeño a Michael Phelps, precisamente a los 7 años de edad, le diagnosticaron trastorno por déficit de atención con hiperactividad, gracias a la influencia de sus hermanas comenzó a practicar natación, de esta manera el tiburón de Baltimore utilizó está herramienta deportiva para descargar energía.

El centro acuático, ubicado en East End, parque Olímpico. Se vistió de gala para presenciar al atleta más laureado de la historia de los juegos. Ha pescado 19 medallas Olímpicas. Entre ellas, 15 presas doradas, 2 de plata y 2 de bronce. Este espectacular registro es único, inclusive superando la marca histórica de países como Chile. Sin dudas, la distancia geográfica y deportiva es abismal.

Phelps alcanzó el Olimpo, a esta altura de la noche debe estar codeándose con Pierre de Coubertin, y refregándole el metal por todo el bigote del barón. Un tipo con un biotipo necesario para esta hazaña, señero deportista que entrena los 365 días del año, nada alrededor de 85 Km por semana, se zambulle a la piscina mezclado destreza y movimientos acuáticos. Los nadadores veloces no nacen, se hacen. Sin embargo, el monstruo del agua pone en jaque esta teoría. El multicampeón mundial de forma perfecta, ocupa todo su cuerpo flexionándose con la elasticidad de un látigo, además tiene la potencia necesaria para atravesar la resistencia del agua, también realiza giros que lo mantienen sumergido más tiempo que cualquier otro, evitando el rose acuático. Un cuerpo construido para nadar, un rayo competitivo que no se dará por vencido. Factores que trabajan en conjunto para formar al atleta más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos.

Bob Bowman, entrenador de Phelps canalizó la energía del hombre pes y conjuntamente lo convirtió en el mejor nadador de la historia, el DT acuático, le cambió todo los movimientos y desde los 11 años realizan el mismo entrenamiento, basándose en un nado aeróbico y enfocándose en la resistencia cardiovascular. La brazada en “S” que realiza Phelps es la misma que llevo a la gloria a Mark Spitz consiguiendo siete medallas doradas en Múnich 1972. Un cuerpo cimentado para el agua y una mente construida para ganar.

Aún tiene posibilidades de pescar medallas en estos juegos. Sin duda, intentara prolongar su exitosa marca. Hoy 17.500 espectadores presenciaron en vivo la hazaña Olímpica. Sin embargo, todo el mundo nuevamente hablo de Michael Phelps.

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