Cuatro años de superación

La vida desde Beijing para Georgina Bardach y Cecilia Biagioli, las nadadoras de actuaciones más importantes para Argentina en las últimas décadas, estuvo minada de dificultades que las llevaron a pensar en largar todo. Pero ambas, finalmente, consiguieron superarlas y superarse, y llegarán a Londres maduras y con sus ilusiones a cuestas.

Por Pedro Garay

PARA VAVEL.COM

En los Juegos Olímpicos de Beijing se esperaba mucho de dos de las grandes promesas de la natación argentina, pero hicieron agua. Georgina Bardach, aquella que una madrugada de 2004 nos emocionó con un espectacular bronce logrado en la segunda mitad de la carrera de los 400 combinados con apenas 21 años, terminaba 37 de 38 participantes cuatro años más tarde. Las expectativas antes de Beijing cayeron sobre ella como una avalancha: la preparación sin motivación, las marcas bajas y la mochila de heroína la llevaron a declarar al término de los juegos que “al fin se termina el suplicio”. Por aquellos días, Cecilia Biagioli también terminaba su tercer juego olímpico con ganas de largar todo. Había corrido en Sydney 2000 con sólo 15 años, y luego en Atenas. Cuando en 2008 quedó trigesimoprimera en los 400 libres y trigesimocuarta en los 800 se sintió estancada y agotada. Ambas pensaron en dejar la natación: las dos estarán presentes en Londres 2012.

La cordobesa Georgina Bardach dejó la natación tras 2008, pero la extrañó y volvió enseguida. De alguna manera, la decepción de Beijing le quitó un enorme peso de encima al sacarla de los medios, pero aún así le costó encontrar motivaciones para soportar el entrenamiento de un nadador olímpico, que implica entre muchos sufrimientos pasar un cuarto del tiempo del día, la semana, el mes, bajo agua.

Tuvo una gran actuación en el Mundial de Durban, en 2009, donde alcanzó una medalla, un 2010 donde quebró varios records argentinos y sudamericanos y donde volvió a nadar su prueba, los 400 combinados, y un 2011 donde quedó al borde del podio panamericano y cerca de la marca clasificatoria a Londres. En 2012 su mejor marca estuvo a 9 segundos de aquellos brillantes 4m37s51 que en Atenas la convirtieron en la segunda nadadora argentina en obtener una presea olímpica: el tiempo no le alcanzaba para nadar en aguas olímpicas una vez más, pero FINA le extendió la invitación. Probablemente la mejor nadadora de la historia argentina, con sus dos medallas panamericanas, sus 14 campeonatos sudamericanos y, por supuesto, su medalla de bronce, Bardach, tras mucho sufrimiento y un amor por la natación a prueba de toda frustración, tendrá en Londres un reconocimiento a su carrera, en lo que serán según ella misma sus últimos Juegos Olímpicos.

Cecilia Biagioli, también proveniente de Córdoba, atravesó el mismo proceso luego de Beijing: algo en el aire chino incitaba a las nadadoras al hartazgo. A ella la convenció su hermano Claudio, que se transformó en su entrenador, de continuar en la lucha, y poco a poco fue llenándole la cabeza: su futuro estaba en las aguas abiertas, programa novedoso en los Juegos que tuvo su estreno aquel año fatídico para las chicas.

Pero a Biagioli no sólo no la convencía la propuesta, sino que ni siquiera sabía si quería seguir nadando. Si iban a probar, quería pasar a los 200 libres. Su hermano insistía en que por una cuestión de biotipo allí no había futuro: por supuesto, todo conflicto de intereses entre familiares termina con enormes peleas, lugar común de aquellas jornadas agotadoras de la argentina que continuaban amenazando el futuro de la promesa  argentina.

Sin embargo, el paulatino ingreso de Cecilia en la competencia de aguas abiertas, sumado a una lógica maduración de los hermanos completada con el casamiento de ambos y el fin de la convivencia en la casa paterna que sólo agregaba presión, desactivaron la bomba. Poco a poco, la cordobesa comenzó a sentirse importante de nuevo. Curiosamente, el click alcanzó también a la competencia en pileta: Biagioli siguió nadando los 800 libres y consiguió este año la marca para clasificar a los Juegos Olímpicos. Las mayores expectativas, sin embargo, están puestas en su desempeño en los 10km, donde sus chances de podio son concretas tras un quinto puesto en el Mundial de Shanghai (que le dio el boleto olímpico) logrado casi sin experiencia en la distancia, completado con un oro Panamericano. La actuación de Biagioli en Shanghai fue catalogada por el presidente de la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos Raúl Araya como “una de las actuaciones más importantes de la natación en las últimas cuatro décadas”. Osvaldo Arsenio, director nacional técnico deportivo, agregó: “Es lo mejor que hizo la natación argentina desde el bronce de Bardach en 2004”.

Las dos nadadoras ya están en Londres con una consigna: Bardach sueña con una final; Biagioli, con una medalla: pero dos de las nadadoras argentinas más importantes de la historia coincidieron, en paralelo, en que el objetivo será, por una vez, disfrutar de la experiencia olímpica.

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